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Convocado por mujeres y disidencias organizadas de Colonia y con la participación de artistas locales

La marcha tuvo como objetivo luchar por la igualdad de derechos y visibilizar las injusticias que viven las mujeres en ámbitos domésticos, laborales, educativos y deportivos.
Este año se buscó lograr una convocatoria más amplia, incluyendo adolescentes, personas con discapacidad, migrantes y trabajadores de la salud y educación, enfatizando la importancia de sumar a todos los colectivos que deseen militar por la causa.

Compartimos lo que fue la proclama:

Bienvenidas compañeras a otro 8 de marzo en las calles. En el marco de la conmemoración
del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, queremos iniciar esta jornada con algunas
reflexiones sobre el camino andado, la coyuntura y las necesarias transformaciones que
reivindicamos, militamos y aún no se han concretado.
Desde hace años Colonia ha sido testigo del crecimiento del movimiento feminista,
generando redes comunitarias de sostén, contención y acompañamiento de diversas
situaciones de vulnerabilidad. Se han desarrollado intervenciones y propuestas educativas,
culturales y artísticas a través de las cuales se arrimaron mujeres de distintos ámbitos
(trabajadoras, madres, artistas). Venimos confluyendo en una colectiva que se caracteriza por
la sororidad y trabaja por la igualdad de derechos, la vida digna y la justicia social.
La Colectiva de Mujeres y Disidencias Organizadas de Colonia hace unos años viene
organizando el 8M, tratando de incorporar y nutrirse de diferentes aportes y formas de
vivenciar y conceptualizar el feminismo.
Resaltamos en esta línea la importancia de defender y militar un transfeminismo
anticapitalista, antipatriarcal, antifascista,antiracista, descolonial e intersectorial, un
feminismo que sea inclusivo y que realmente luche por la autonomía, la igualdad de
oportunidades y el acceso a los derechos de todas las mujeres.
En cuanto a la coyuntura internacional, asistimos a la expresión más feroz del mandato de
masculinidad de los últimos tiempos, dejando a este mundo en manos de varones jugando a la
guerra y exterminando poblaciones enteras para satisfacer su hambre de poder. La crisis
humanitaria es enorme y las organizaciones y derechos internacionales ya no tienen
incidencia en la defensa de la soberanía de los pueblos.
El avance imperialista ha alcanzado dimensiones desorbitantes, la guerra de Rusia contra
Ucrania denominada como uno de los mayores conflictos bélicos después de la segunda
guerra mundial perpetrada por Putin, se sigue desplegando desde hace ya 4 años de daños y
sufrimiento irreparables.
Más cercano en el tiempo e igual de repudiable, los gobiernos de EEUU e Israel han
agudizado crisis políticas, sociales, económicas y/o religiosas. Acciones y expresiones de
Donald Trump, Netanyhau y Javier Milei en Argentina dan cuenta de esto, provocando
políticas de genocidio, aparthaeid, y ajustes brutales a través de reformas laborales a la clase
trabajadora, represión y criminalización de la población migrante. Este escenario propicia y
robustece el crecimiento y avance de una nueva derecha multiplicadora de discursos y
acciones de odio.
En este contexto, no podemos dejar de mencionar y repudiar la postura que el gobierno
uruguayo ha decidido sostener, denunciamos que este no ha estado a la altura de llamar a las

cosas por su nombre ni repudiado enfáticamente el estado de terror que se vive a nivel
mundial.
Este estado de situación tanto a nivel global, nacional y local nos llama a la reflexión. Las
mujeres somos las más afectadas en esta crisis estructural del capitalismo, hoy los derechos
conquistados por nosotras a nivel internacional deben defenderse día a día.
Manifestamos solidaridad con todas las mujeres y pueblos que están sufriendo las
consecuencias de la guerra y del genocidio. Mujeres y niñas asesinadas, mujeres embarazadas
que por las medidas de bloqueos y asedios económicos no cuentan con atención médica,
miles de mujeres que se desplazan en búsqueda de refugio y comida por causa de las políticas
de apartheid que llevan a cabo los ejércitos de ocupación colonialistas. Denunciamos también
la criminalización y racialización de las mujeres migrantes.
En nuestro país, consideramos urgente la implementación de más y mejores políticas públicas
dotadas de presupuesto con perspectiva de género. Pues seguimos encontrando grandes
barreras, mecanismos y violencias que nos impiden gozar de nuestros derechos en un plano
de igualdad, considerando el acceso al trabajo, a ambientes laborales y de estudio libres de
discriminación y de violencia de género y a puestos de mayor responsabilidad y poder, el
nivel de remuneración, la autonomía económica, la autonomía de nuestras cuerpas, entre
otras cosas. La pobreza en Uruguay sigue teniendo cara y cuerpa de mujer, afectando
directamente a nuestras infancias y adolescencias. En nuestro departamento se han perdido
importantes puestos de trabajo tras el cierre de Yazaki, zona franca y frigorífico, principales
fuentes de trabajo de hogares sostenido por compañeras de todos los días. 
Las tareas de crianza continúan recayendo en mucho mayor medida en las mujeres, afectando
negativamente nuestra carrera profesional, educación, salud física, mental, emocional y
social, autocuidado y economía. Estamos lejos de una verdadera corresponsabilidad en los
cuidados y la crianza.
Una dimensión en la que queremos hacer especial hincapié es en el sistema de salud y su falta
de respuesta, siendo muy preocupante los problemas vinculados a la salud mental. Si bien el
suicidio es una realidad multifactorial que nos impacta de cerca en nuestra ciudad, la ausencia
de psicólogos/as y psiquiatras a nivel público, pero también en lo privado es parte del
problema. La salud mental debe ser una prioridad del gobierno e incluir en su política la
perspectiva de género, este asunto ya no puede esperar.
El sistema educativo en todos sus niveles se encuentra lejos de ofrecer una educación con
enfoque feminista y libre de discriminación y violencia. Por el contrario, los centros
educativos continúan siendo cómplices de situaciones de acoso, abuso y violencia que sufren
estudiantes y trabajadoras. Las estudiantes madres se siguen desvinculando sin encontrar
apoyo ni contemplación de sus situaciones.
Por todo lo expuesto y en el marco del día internacional de la mujer trabajadora, hacemos un
llamado a la paz y reivindicamos el derecho a la vida, a habitar los territorios, a que las
mujeres seamos protagonistas y marchemos juntas. Hoy la invitación es a manifestarnos a través del arte como forma de resistencia ante tanto odio, para defender la libertad y la expresión de un feminismo que crece desde el pie.
Damos comienzo a este carnaval feminista en el que participaremos diversas artistas mujeres de la localidad compartiendo aquello que nos emociona y nos mantiene fuertes y unidas. De nosotras para nosotras, esta característica tiñe la marcha de este año con un violeta muy
especial con tonos de amorosidad sorora.
Porque ninguna mujer será realmente libre hasta que todas lo seamos:
TODOS LOS DERECHOS PARA TODAS
LA DEUDA ES CON NOSOTRAS
IGUALDAD, LIBERTAD, DIGNIDAD, JUSTICIA Y PAZ
CON NOSOTRAS TODO, SIN NOSOTRAS NADA
VIVA EL CARNAVAL FEMINISTA
VIVA EL 8M

Autor: admin