Escuchar artículo

La actual crisis en el estrecho de Ormuz, desatada tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero de 2026, ha dejado a aproximadamente 1.500 buques y 20.000 tripulantes atrapados en el Golfo Pérsico. La Organización Marítima Internacional (OMI) ha calificado la situación como "sin precedentes" en la era moderna, señalando que estos trabajadores civiles enfrentan escasez de suministros, aislamiento y riesgos de ataques constantes mientras aguardan una resolución diplomática.

 

Cerca de 20.000 marinos, en su mayoría de países en desarrollo, permanecen en una zona de alto riesgo. Muchos han agotado sus contratos pero no pueden ser relevados debido al cierre de espacios aéreos y las restricciones de navegación.

La flota bloqueada incluye unos 450 petroleros y gaseros (GNL/GLP), además de cargueros, graneleros e incluso seis cruceros turísticos.

Los informes de la International Transport Workers' Federation (ITF) indican llamadas de auxilio diarias por falta de alimentos, salarios impagados y el estrés psicológico de estar en una zona de guerra activa. 

 

Teherán ha impuesto un control estricto, exigiendo autorizaciones y, según informes, peajes para permitir el paso por sus aguas territoriales. El tráfico diario ha caído de 138 buques a menos de 20.

El presidente estadounidense Donald Trump anunció a principios de mayo una operación naval para escoltar barcos y forzar la apertura del paso. Sin embargo, la misión fue suspendida poco después para priorizar las negociaciones diplomáticas en Pakistán.

El bloqueo afecta el tránsito del 20% del petróleo y el 25% del gas natural licuado mundial, lo que ha disparado los precios de la energía y afectado seriamente a las aerolíneas internacionales. 

Actualmente, las partes se encuentran en un frágil alto al fuego mientras se espera que Irán responda a las propuestas de paz de Washington mediadas por China y Pakistán.

Autor: admin