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Referente histórica de la lucha por la Memoria, Verdad y Justicia en Argentina, dedicó la mitad de su vida a buscar a su hijo Alejandro, secuestrado en 1975. Tras conocerse su deceso en el Hospital Italiano, Madres, Abuelas de Plaza de Mayo y diversas organizaciones sociales expresaron su profundo dolor y destacaron su enorme legado.

Lidia Estela Mercedes Miy Uranga, popularmente conocida como Taty Almeida, falleció este domingo 14 de junio de 2026 a los 95 años de edad en el Hospital Italiano de Buenos Aires. La histórica activista permanecía internada desde hacía varios días, y su deceso fue confirmado en horas de la tarde por sus familiares y por la propia organización civil. Su partida generó una profunda conmoción en el arco político y social de Argentina.

Media vida dedicada a la Memoria, Verdad y Justicia

La vida de Taty Almeida cambió de manera drástica el 17 de junio de 1975, cuando su hijo Alejandro Martín Almeida, de 20 años, estudiante de Periodismo y militante, fue secuestrado y desaparecido por la organización parapolicial Triple A. A partir de ese doloroso suceso, transformó la búsqueda individual en un compromiso colectivo indestructible dentro de las Madres de Plaza de Mayo.

Tras las posteriores divisiones del movimiento, asumió la presidencia de la rama Línea Fundadora, consolidándose como una de las portavoces más lúcidas, firmes y respetadas en las marchas de los pañuelos blancos. Su militancia se caracterizó por exigir justicia por los 30.000 desaparecidos sin buscar venganza ni albergar odio, transmitiendo su legado a las generaciones más jóvenes.

Un hondo pesar y un legado eterno

Diferentes colectivos de derechos humanos, agrupaciones políticas y las Abuelas de Plaza de Mayo manifestaron de inmediato su dolor en redes sociales. Mediante comunicados oficiales, recordaron la célebre frase que guio su lucha hasta el último de sus días: “La única lucha que se pierde es la que se abandona”.

La activista falleció sin cumplir el anhelo de hallar los restos de su hijo Alejandro, pero dejó un ejemplo imborrable de coraje, dignidad y resistencia pacífica que ya forma parte de la historia democrática argentina.

Autor: admin