Porque hay edificios que no solo se conservan: se recuperan para que vuelvan a contar su historia
El Frontón del Real de San Carlos renació entre historia, memoria y deporte internacional
Porque hay edificios que no solo se conservan: se recuperan para que vuelvan a contar su historia. Y el Frontón del Real de San Carlos, que durante años permaneció en silencio, vuelve a abrir sus puertas para demostrar que la memoria también puede ser una forma de futuro.
Colonia del Sacramento, 16 de octubre de 2026. — El histórico Frontón de Pelota Vasca del Real de San Carlos volvió a abrir sus puertas, devolviéndole a Colonia uno de sus grandes símbolos patrimoniales y deportivos. La reinauguración, encabezada por el presidente de la República, Yamandú Orsi, marcó el comienzo de una nueva etapa para un edificio centenario que, después de décadas de silencio y abandono, recupera su lugar en la vida pública.
La ceremonia contó con la presencia del intendente de Colonia, Guillermo Rodríguez; el presidente de la Federación Internacional de Pelota Vasca, Xavier Cazaubon; la vicelehendakari del País Vasco, Ibone Bengoetxea Otaolea; los ministros Pablo Menoni, de Turismo, y Alfredo Fratti, de Ganadería, Agricultura y Pesca; el secretario nacional del Deporte, Alejandro Pereda; el embajador de España, Javier Salido Ortiz, además de legisladores, autoridades departamentales, representantes institucionales, delegaciones deportivas e invitados.
Una ceremonia para volver a escuchar la historia
El acto inaugural tuvo un comienzo especialmente evocador. Con las autoridades y el público en las gradas, las luces se apagaron para dar paso al espectáculo audiovisual «Yo soy el Frontón», un video mapping que convirtió al propio edificio en narrador de su historia. Fue una manera simbólica de recordar que las paredes de este recinto han sido testigos de otra época, de grandes aspiraciones y de una tradición deportiva que nunca desapareció del todo de la memoria colectiva.
Luego, con la proyección de la bandera uruguaya, se entonaron las estrofas del Himno Nacional. Los discursos, el tradicional corte de cinta y la entrega de reconocimientos elaborados con materiales recuperados del edificio completaron una ceremonia en la que el pasado y el presente se encontraron bajo un mismo techo.
Durante su intervención, el presidente Orsi destacó el orgullo que representa recuperar este espacio y recordó la arraigada tradición de la pelota en Uruguay. Por su parte, el intendente Rodríguez agradeció a quienes hicieron posible la restauración y subrayó que la obra, financiada con recursos departamentales, está destinada al disfrute de toda la comunidad.
La jornada tuvo además un significado internacional: la reapertura coincidió con la inauguración del XX Campeonato Mundial de Pelota Vasca, en la modalidad Jai Alai o cesta punta, con la participación de delegaciones de Uruguay, Argentina, España, Euskadi, Francia, Estados Unidos y México.
Nicolás Mihanovich: el sueño que dio origen al Real
Para comprender la trascendencia de esta reapertura es necesario retroceder más de un siglo. A comienzos del siglo XX, el empresario naviero Nicolás Mihanovich concibió para el Real de San Carlos un ambicioso complejo turístico que buscaba atraer visitantes, especialmente desde Buenos Aires. Su proyecto integraba una plaza de toros, un hotel con casino, un frontón de pelota, un muelle, transporte ferroviario y servicios de infraestructura.
El frontón, inaugurado originalmente el 27 de noviembre de 1910, fue concebido dentro de aquella visión de modernidad, entretenimiento y proyección internacional. Diseñado por el arquitecto croata Josip Marković, el edificio de hormigón armado se convirtió en una construcción excepcional para su tiempo y en una pieza fundamental de aquel singular emprendimiento.
Sin embargo, los cambios económicos y las restricciones a las corridas de toros hicieron que el proyecto original perdiera impulso. Con el transcurso de las décadas, el frontón quedó relegado y llegó a utilizarse como depósito, lejos de la función para la que había sido creado.
Hoy, su recuperación permite volver a mirar aquella iniciativa de Mihanovich no solo como una empresa turística de principios del siglo XX, sino también como un testimonio de la voluntad de conectar a Colonia con el mundo a través del deporte, el turismo y los grandes acontecimientos.
Selene Carro
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